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15 de diciembre de 2017

¿Por qué estamos obligados a leer un tostón como ‘Moby Dick’?

 ¿Por qué estamos obligados a leer un tostón como ‘Moby Dick’?

Kiko Amat hace un resumen de algunas de esas grandes obras de la literatura que seguro que ustedes no tienen intención de leer






Moby Dick es “uno de los libros fundamentales de la historia de la literatura universal”[1]. Se publicó en 1851 y, pese a representar un rotundo descalabro comercial para Herman Melville, también le consagró (con los años) como uno de los padres de la novela literaria moderna (en su modalidad académico-impenetrable). Melville fue pionero de varias cosas, como inventar el peinado hipster o lastrar los escritos con alusiones literarias hasta que se hundían en el fango. Melville, a la sazón, se hundió del mismo modo que esta novela, así que tal vez no proceda colocarle el pie en la glotis. El pobre hombre terminó sus días ignorado, obsoleto, gruñendo a los sirvientes, abucheado en conferencias, reñido con Hawthorne y, peor de todo, escribiendo poesía. Su legado no cambiaría de signo hasta que su cuerpo empezó a convertirse en fertilizante y una extensa legión de discípulos post mortem, aún más pomposos que él pero igualmente incontinentes, rescató su obra del olvido.
Procede admitir que Moby Dick es una GRAN novela, del mismo modo que el Titanic era un GRAN barco. Desde luego es sobrecogedora y quita el aliento, como una montaña tibetana que no estamos seguros de poder conquistar sin que perezcan sepultados la mitad de los sherpasMoby Dick es el castillo escocés, envuelto en almenas redundantes y repleto de corrientes de aire, cuyo volumen puedes admirar por un segundo entre la neblina pero al que jamás te mudarías. Todo en él es desmesura, empacho e incordio. Posee la gravedad irrespirable de un planeta hostil. Moby Dick no es un libro somnífero, eso es cierto, pero solo porque es demasiado irritante. Leerlo es como escuchar un discurso de Fidel Castro, si el líder cubano hubiese sido maldito con una estridente voz de pito: un tono que detestas, con chirrido de dientes añadido, y que durante ocho horas impide que puedas siquiera descabezar un breve sueñecito.


La novela empieza con más de 80 citas, lo que ya nos alerta de la incapacidad patológica de Melville para la concisión
La novela empieza con más de 80 citas, lo que ya nos alerta de la incapacidad patológica de Melville para la concisión. Dejando de lado mi teoría de que, a más citas, peor novela (las citas buscan compensar el bodrio que va a caer), está lo de tratar al lector de memo, de buenas a primeras y sin antes haber sido presentados. Melville se fía tan poco de nuestro coeficiente intelectual que a modo de primera cita coloca una descripción de diccionario de la palabra “ballena”. Su acción se asemeja a la de un cómico que nos describiera con gran detalle la composición química del metano antes de contar un chiste de pedos. Destruye el propósito inicial y nos arranca de cuajo las ganas de leer, antes incluso de empezar con la primera página.
Moby Dick es largo. Muy largo. Criminalmente largo. Ya lo habrán comprobado por la lista de contusiones que provoca su lanzamiento a cara ajena. Pónganlo de perfil y observen sin temor al monstruo: la edición de Clásicos Universales Planeta se extiende durante 619 páginas. 620 si incluimos el traicionero epílogo de una página que se halla al volver la última (Melville consideró que aún le quedaba algo por decir; estoy convencido de que escribió el epílogo en el carromato, camino de la imprenta). Pero la cantidad de resmas de papel utilizadas no es, en sí misma, un obstáculo para finalizar una novela. He leído tochos que pasaron en un suspiro. El Papillon de Henri Charrière tiene, en la edición que poseo, 690 páginas, pero uno ni se da cuenta y lo ha terminado. Moby Dick no. En Moby Dick cada página duele, como el movimiento de un péndulo que nos acercase, tictac a tictac, al cadalso.
Una de las razones de esa farragosa lectura es, sin duda, la digresión. Algunos malintencionados críticos ingleses llaman a Jonathan Coe el “rey de la digresión”, pero les garantizo que, al lado de Melville, Coe no es el rey, ni siquiera el príncipe; es un mero mozo de letrinas. Uno no sabe lo que es irse por las malditas ramas hasta que lee Moby Dick. Melville se entronca en reminiscencias kilométricas a la mínima de cambio, un poco como el abuelo Simpson. El autor, según parece, padecía de esa rara disfunción del lóbulo frontal por la cual todo recuerda a algo; cada objeto es un símbolo de otra cosa. Un símbolo, por añadidura, que a menudo resulta asaz oscuro para el lector moderno: “Aquel quinqué le hizo pensar en la pascalina de su abuelo. Tenía forma de fundíbulo, del tipo que utilizaban en el imperio de Trebisonda” [2]. Dios del cielo. Modernízate, Melville. O tu arcaico mascullar resultará intraducible para la gente del futuro.
¿Por qué estamos obligados a leer un tostón como ‘Moby Dick’?
Para mayor perversidad, el autor coloca sus fugas y remembranzas seniles en los momentos más inoportunos. Un ejemplo entre muchos: tras el capítulo XLI, 'Moby Dick', uno de los más memorables y apasionados, viene el XLII, 'La blancura de la ballena'. En él, y a lo largo de diez páginas, Melville alcanza a meditar extensamente sobre la blancura como concepto, aventura hipótesis abochornantes sobre “el señorío ideal” del hombre blanco sobre “todas las tribus oscuras” y lista, durante cuatropáginas llenas de palabras de margen a margen, todas las cosas blancas que le vienen al magín, tanto de índole positiva (corceles blancos, albatros, “mármoles, cornelias y perlas”…) como repelentes o peligrosas (hombres albinos, tiburones blancos, etc.). Es como estar encerrado en un ascensor con Rain Man.
Resulta exasperante, aunque la intención era buena. Para empezar, al contrario que muchos escritores actuales que vienen del linaje universidad-periodismo-literatura-muerte, Melville había vivido mucho y tenía más batallitas en su haber que un viejo lobo de mar. Era un viejo lobo de mar, de hecho. El típico vejete tatuado en camiseta imperio que toca el acordeón en la tasca portuaria, tiene habitantes en la barba y entretiene a los borrachos con enrevesadas trolas sobre krakens, sirenas o atunes parlantes.
Su gozo del rollista, inseparable de la condición de ballenero jubilado, venía azuzado por esa pasión didáctica tan típica del XIX. Sí: Melville quería la escolarización universal. Anhelaba enseñarnos aunque fuese a hostias, como un maestro anticuado en una escuela de pueblo. A mitad de una trepidante escena de caza que es todo arpones, sangre y blasfemias navales, y que nos tiene en vilo, Melville se ve empujado a remachar el punto y aparte más inconveniente de la historia, y continuar de este jaez: “Una palabra o dos sobre este asunto de la piel o grasa de la ballena. Ya se ha dicho que se le arranca en largas piezas…”. El lector avezado ya habrá intuido que, en el caso de Melville, esas palabras son como el grito que avisa de la llegada de los vikingos: una señal para que abandonemos toda esperanza de seguir con la aventura y nos preparemos para cuatro páginas de antropología, deontología, etnografía e historia de la pesca desde que el primer hombre de Neandertal ensartó por error una trucha en un palitroque.
“La alusión a los marcados y palos de marca en el último capítulo”, avisa, dejando a un lado el acordeón y mirando al infinito mientras se atusa la barba, algo más adelante, “obliga a alguna explicación sobre las leyes y reglas de la pesquería de ballenas”. Uno casi puede escuchar el suspiro de frustración de los alumnos, que ven cómo la hora de recreo ha sido sustituida por un examen final de álgebra. Melville, salta a la vista, no cesará hasta que nos sepamos de memoria la legislación de la Comisión Ballenera Internacional. Un capítulo entero, el titulado 'Cetología', ni siquiera trata de disimular su condición de tratado con un par de diálogos o la aparición de algún grumete con mutilación pintoresca. No: es solo ensayo. Con muchas cifras. Moby Dick es el coitus interruptus más prolongado de la literatura.
Melville se entronca en reminiscencias kilométricas a la mínima de cambio, un poco como el abuelo Simpson
Y entonces está lo del desaprovechamiento criminal de uno de los mejores personajes de ficción de todos los tiempos. Hablo, por supuesto, del capitán Ahab. Aquellos de ustedes que no hayan leído Moby Dick tal vez asuman, por el peso que el nombre de Ahab acarrea en la cultura universal, por su calidad de arquetipo e icono, y por su aparición en un inolvidable capítulo de Futurama, que el capitán loco pasea por más páginas que el resto de personajes. Por puro sentido común, vamos. Si yo fuese el escritor de Moby Dick me aseguraría de que ese fulano quien, con ojos de orate, escupe cosas como “¿Desviarme? No me podéis desviar, a no ser que os desvieis vosotros (…) ¿Desviarme? El camino hasta mi propósito fijo tiene raíles de hierro, por cuyo surco mi espíritu está preparado para correr (…) ¡Nada es obstáculo, nada es viraje para el camino de hierro!”… Me aseguraría, como decía, de que alguien con esa boquita apareciese todo el rato.
Melville, por el contrario, se ocupa de impedir que Ahab aparezca más, como un director del viejo Hollywood saboteando a un actor comunista de la lista negra. ¿Se imaginan que Jesús en el Nuevo Testamento solo realizara un pequeño cameo hacia el final, como mercader de burros o acarreador de jofainas? Esa es la política Melville en lo tocante a Ahab. Y eso que, cuando aparece, suelta las mejores frases. Pero Melville le debe tener ojeriza, porque casi no puede esperar a cortar sus formidables soliloquios dementes para permitir la entrada de algún personaje secundario: Stubb. Flask. Starbuck. Pip. Ismael. Tashtego. Quiqueg. Incluso el “tercer marinero de Nantucket”, quien —como habrán observado— es tan menor que Melville ni se molesta en darle nombre. Todos hablan, beben, afianzan los trinquetes o expulsan ventosidades en el preciso momento en que su patrón abre la boca. Todos interrumpen al capitán a placer con plúmbeas observaciones náuticas o pequeñas remembranzas domésticas. Por el amor de Dios, hay momentos en que incluso Moby Dick, que por su condición cachalotesca solo emite bufidos indescifrables, parece tener más líneas de diálogo que Ahab.
Y ya que hablamos de cachalotes. En honor a la justicia quizás la novela debería llamarse 100.000 cachalotes anónimos (y un poco de Moby Dick). Pues el libro está plagado de cetáceos sin carácter ni rasgos diferenciales, que aparecen a centenares para ser arponeados y desollados, mientras Moby Dick, el mismísimo Leviatán, resulta más caro de ver que J. D. Salinger tras su mudanza a Cornish. Uno puede llegar a entender que, como en Alien: el octavo pasajero, se mantenga al monstruo en la semipenumbra para potenciar el intríngulis, pero Melville lleva el sistema a un extremo demencial. Es difícil imaginar una versión de Colmillo Blanco poblada casi exclusivamente por pequineses y chihuahuas, y donde el majestuoso semi-lobo que da título a la novela solo sacara el hocico en las últimas páginas, y de pura chiripa. Moby Dick es como un Das Boot con los submarinos en dique seco hasta los últimos diez minutos, o un Harry Potter que decidiese permanecer en casa de sus familiares muggles y no matricularse en Hogwarts hasta el libro octavo.
Este fárrago cementoso en forma de novela es imposible de cruzar, o vadear (si no es abandonándolo), sin perder la salud y la cordura, tal vez incluso ambas córneas
Ustedes se preguntarán, tras todo lo expuesto, por qué alguien querría leer Moby Dick de principio a fin, deteniéndose en todos los exasperantes apartes, notas al pie y mortíferas filípicas. Si incluso José María Valverde, el paciente caballero que en 1992 tradujo, introdujo y anotó la edición de Clásicos Universales Planeta, advierte en la contraportada de que el lector se quedará “algo aturdido” por su “larga navegación” lectora. Valverde utiliza un eufemismo, claro. Pues Moby Dick no aturde, noquea. Induce al coma. Hacia la página 200 al lector ya le ha brotado un tumor en la frente del tamaño de un melón cantalupo. Ese fárrago cementoso en forma de novela es imposible de cruzar, o vadear (si no es abandonándolo), sin perder la salud y la cordura, tal vez incluso ambas córneas.
Quizás ha llegado la hora de que admitamos que algunas novelas están anticuadas hasta la casi completa elegibilidad. Después de todo, no intentamos volar en el “tornillo aéreo” que Leonardo da Vinci proyectó en 1488. Algo así sería un disparate. Nos limitamos a frotarnos el mentón mientras admiramos, algo escépticos, los planos originales. La misma perspectiva puede aplicarse a la novela de Melville: tan admirable y avanzada en su tiempo como superada y hermética hoy.
Fuente

14 de diciembre de 2017

Breve Historia del Imperio Bizantino


Introducción


El Imperio Romano fue uno de los imperios más poderosos de la edad antigua, logro conseguir mucho territorio y tenía mucho poderío económico. A mediados del siglo II este imperio empezó a dividirse por las mismas guerras que ocurrían en esos días. Después de varios años este imperio se había divido en dos: el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente. En el Imperio Romano de Occidente se encontraba como capital la ciudad de Roma, Italia y en el Imperio Romano de Oriente era la ciudad de Bizancio que empezó a ser mejorada por Constantino I.
Constantino I logró convertir este nuevo imperio en el primer imperio cristiano. Este introdujo muchos avances al imperio que él mismo estaba levantando. Al fallecer Constantino, varios años después, un emperador llamado Justiniano I fue el que llevó a su imperio a sus días de gloria a mediados del siglo VI ya que con su ejército expandió las fronteras de su imperio. Pero al fallecer Justiniano I este había dejado un imperio poderoso pero desorganizado a la vez. Entonces, años después el imperio fue debilitándose por las invasiones bárbaras y las numerosas guerras que afectaron este imperio. Después de varios retrocesos y ascensos en cuanto a su expansión, finalmente este imperio se consumió hasta quedar reducido totalmente a mediados del siglo XV.

Antecedentes


Este gran imperio jamás hubiera sido creado, sin antes haber ocurrido ciertos sucesos los cuales llevaron al Imperio a su resplandor. En este ensayo sobre el imperio bizantino, se hablara de cómo inicio este gran imperio, cuánto tiempo duró su reinado, y cuando fue su caída. Descubriremos la increíble vida durante esa época, y trataremos de explicar cómo este imperio logro ser uno de los más poderosos de la Edad Antigua, con la ayuda de Constantino I y la de Justino I, el creador de este gran imperio La caída del imperio romano de oriente, le dio la oportunidad a Constantino I para convertir la ciudad Bizancio, del antiguo Imperio Romano, en la ciudad que él deseaba, la cual era Constantinopla. Desde esta ciudad, este gran imperio empezó una asombrosa expansión, tomando los remanentes del ya destruido imperio romano. Todos estos sucesos nos llevaron a nuestro futuro, ya que sin ellos, la historia hubiera sido muy diferente. "Pocos acontecimientos de La Antigüedad Tardía fueron tan decisivos para el curso de la historia, como el sitio que Constantinopla sufrió en manos de los avaros en el año 626" (Riveros, J. 2010. P. 38). Aquí el autor identifica a este suceso en Constantinopla como parte de la historia.
Antes del gran auge del imperio bizantino, sucedieron muchos eventos para lograr que este gran imperio surgiera y se desarrollado como tal. El imperio bizantino, en realidad, nunca fue nombrado así como tal, ya que en su época era considerado solamente como el Imperio Romano de Oriente. Antes de que Constantino tomara el poder, existía un emperador, llamado Diocleciano, el cual poseía el mando de un imperio inmenso y grandioso. Para que Constantino lograra obtener el poder total sobre este imperio, tuvo que eliminar a sus dos otros ayudantes que Diocleciano había dejado a cargo para ayudar a Constantino a dirigir el imperio desde su ciudad capital, Bizancio, la cuna del Imperio Bizantino. Después de que Constantino I tomara el poder total de la ciudad de Bizancio, el imperio empezó a tomar forma. Su principal característica era que sería el primer imperio cristiano, ya que Constantino era el primer emperador de religión cristiana. A mediados del siglo IV (330), este imperio comenzó lentamente su expansión de fronteras, tomando el terreno que había dejado el ya destruido Imperio Romano original. La localización de Constantinopla en la encrucijada entre el Medio Oriente y la del  Occidente,  contribuyó bastante. En cierto aspecto, a la inmensa riqueza que obtuvo el Imperio bizantino abriendo su puerta a los comerciantes, y permitiéndoles pasar por esta encrucijada que conecta tres continentes. La misma riqueza, sumado con el gran prestigio de éste mismo, lo hizo convertirse en un imperio muy respetado, pero también llevaron al imperio a convertirse en uno de los imperios más codiciados de la época. Este imperio seguía desarrollándose de una manera muy diferente al imperio romano de occidente, ya que gracias a sus preciadas características, este logro expandirse cada vez más, con la ayuda de Constantino I, a mediados del siglo V. Y después con la ayuda de Justino I, a mediados del siglo VI., el imperio logró su máxima expansión.
Años antes de que empezara el desarrollo completo del Imperio Bizantino, un papel muy importante lo tuvieron las invasiones bárbaras las cuales tuvieron su lugar, a mediados del siglo IV, en donde éstas lograron debilitar el Imperio Romano. Lo cual dio el surgimiento del Imperio Bizantino años después, ya que muchas ciudades se encontraban totalmente destruidas, y fueron aprovechadas para la expansión del nuevo imperio, con la ayuda de Constantino I.
Al inicio del Imperio Bizantino, todo se inició alrededor de los comienzos del siglo IV, cuando Constantino I fue considerado como el primer emperador cristiano. Cuando logró obtener el puesto de emperador, al haber eliminado ya a sus rivales, como ya se dijo anteriormente, Constantino logra mejorar la gran ciudad de Bizancio, a mediados del siglo IV. Constantino llegó a su gobierno repleto de nuevas ideas para fortalecer su imperio. Decidió emprender la construcción de grandes murallas alrededor de la gran ciudad de Bizancio, la cual fue llamada Constantinopla por sus habitantes años después, lo cual significaba "La ciudad de Constantino".
Constantino finalizó su reinado dando inicio a este gran imperio. Al fallecer Constantino, el imperio siguió en proceso de expansión. Las murallas alrededor de Constantinopla fueron fuertemente fortificadas durante el mandato de Teodosio II, ya que se encontraban aun en el periodo de las invasiones bárbaras y de los Hunos. Esta fortificación en las murallas de la ciudad de Constantinopla tuvo un papel muy importante en el desarrollo del imperio Bizantino, ya que estas murallas evitaron la invasión y asaltos de muchos otros imperios, hasta el año 1204. "Una poderosa avanzada militar avara llegaba hasta el Muro Largo o Muro de Anastasio, un gran muro erigido a principios del siglo VI, y completado hacia 512, por orden del emperador" (Riveros., 2010. P. 43) Aquí, el autor cita como una banda bárbara se encuentra frente al muro de Constantinopla, detenida por la inmensidad del muro.
Los días de gloria del imperio Bizantino comenzaron cuando Justiniano I tomó el poder de emperador. Justino empezó a conquistar las tierras al norte de África con la ayuda de su gran ejército. El objetivo de crear este nuevo imperio, siempre fue, desde un principio, fomentar y proseguir con la misma cultura que se tenía en el imperio romano. Pero sucedía todo lo contrario. Además se combinaban muchas creencias y culturas diferentes, ya que este imperio era muy extenso, y al conquistar territorios árabes (Siria, Egipto) las formas de pensar eran muy diversas. Pero el objetivo principal de expandir el imperio se encontraba en proceso a los inicios del siglo VI, cuando Constantinopla era la capital del imperio más poderoso de esa época.
Justiniano I había decidido mandar a su mejor soldado a conquistar las tierras de Europa y del Norte de África. El soldado, llamado Belisario, logro en menos de un año, y con un ejército de aproximado al de 20.000 hombres, Belisario logró derrotar a Gelimer, el rey de los vándalos, (Ejército dominante en Europa) y volvió exitoso a Constantinopla en 535. Al final de todas estas guerras, el Imperio Bizantino logro llegar a su máximo esplendor justamente a la mitad del siglo VI. Pero así como Justiniano I logró llevar su imperio a la gloria tan rápidamente, al fallecer Justiniano, este deja un imperio incompleto y desorganizado. Las fronteras de este gran imperio se encontraban muy alejadas y desprotegidas, lo cual fue aprovechado por diferentes tribus, tales como los lombardos, los cuales invadieron Italia en el año 568, conquistando así dos tercios del territorio del imperio Bizantino en España. Así que este Imperio fue, en pocas palabras, un imperio que durante varios siglos se consideraba un imperio de mucho poder, pero se fue debilitando poco a poco, hasta desaparecer totalmente en el siglo XV.
El imperio Bizantino se mantuvo en pie y se extendió desde inicios del siglo VI hasta el saqueo de Constantinopla por los turcos en el año de 1204, durante La Cuarta Cruzada. Finalmente, en este imperio sucedieron retrocesos y expansiones durante un largo periodo de tiempo. Pero el imperio Bizantino no pudo soportar tantos ataques, y finalmente cedió. Constantinopla es tomada por los turcos a los inicios del siglo XV, y la ciudad cambia de nombre a la actual Estambul, la que conocemos como la capital de Turquía.
Se concluyó en que este tema sobre el Imperio Bizantino logró demostrar como un solo individuo puede hacer la diferencia, y levantar todo un imperio totalmente organizado. También, se pudo encontrar bastante historia desde antes de lo inicios de este imperio. Pero en realidad, la historia en donde se desarrolla este imperio y en la época en la que ocurre lo hace como un evento muy importante en la historia de la humanidad, ya que sin este imperio jamás hubiesen ocurrido muchos otros sucesos, los cuales llevaron a colocar a nuestra sociedad en la estructura tan organizada que tenemos hoy en día.

Cultura y Religión


La historia de cualquier lugar no se pudo haber escrito si se dejara atrás la cultura de las personas y sus creencias religiosas. Durante un milenio Bizancio fue la reliquia más valorada para todos aquellos que querían dominar ese lugar, ya sean los persas, los turcos o los árabes. La cultura bizantina no fue tan original como lo fueron las culturas antiguas de Grecia y Roma, pero esta fue una cultura bastantemente desarrollada, y durante un par de siglos llegó a ser superior a muchas de las civilizaciones de Europa. "Su capital fue Constantinopla o Bizancio, la ciudad más populosa de la Edad Media, con su puerto comercial El Cuerno de Oro" (Lozano, J. 1982. P. 172).
La actividad artística en la que más destacaban los bizantinos era la arquitectura. Destacaban siempre en sus obras, su estilo provenía de los antiguos griegos y romanos, pero con su propio diseño de originalidad. Una de las creaciones más importantes de su cultura, en la rama de la arquitectura, fue la basílica de Santa Sofía. Todos los templos bizantinos contienen un estilo de bóvedas con piedra labrada, diversos modelos de cúpulas y ventanas con diferentes detalles, como el arco de medio punto. En sus interiores, los muros están pintados como frescos y detallados con pequeños mosaicos a los alrededores.
En la ciudad de Bizancio la vida de las personas era movida y a veces violenta. La gente tenía mucho gusto en ir a las carreras de caballos y si el público no tenía lo que quería, se llegaban a armar varias disputas entre sí mismos. Muchas de las peleas que se ocasionan entre la gente eran gracias a las diversas teorías teológicas que tenía la gente.
La literatura de la cultura bizantina se basó completamente en el griego antiguo, hasta que durante el siglo XII fue cuando se escribieron diversas obras en latín. Así pues, fue como se empezó a transmitir la historia en latín a las siguientes generaciones. "Con todo, dichos acontecimientos no alcanzaron a impresionar a los contemporáneos tanto como aquella dura y larga semana y media del verano del 626, cuando la misma existencia del Imperio Romano estuvo en peligro" (Riveros, J. 2011. P. 38).
La civilización bizantina se pudo extender por toda Europa Oriental. En Bizancio se siguieron estudiando las obras de los antiguos pensadores griegos. Se dio con más intensidad la teología y la historia. Durante la cruzada de 1204 se llevaron preciados libros y escritos de las antiguas civilizaciones griegas y romanas de las bibliotecas públicas y algunos más de las privadas. Aunque muchas obras de los autores antiguos se salvaron y ayudaron al florecimiento de la cultura otra vez.
La religión en Bizancio fue un factor muy importante para las personas del imperio. El cristianismo se introdujo y se impuso a partir del año 330 d. c. cuando el emperador Constantino se estableció en esa ciudad, y designándola capital de su imperio, la convirtió al cristianismo. Al hacer esto declaró que esta iba a ser la religión oficial de su imperio. Constantino se auto nombró obispo, para ser representar al Papa de Roma, pero al ver esto, el Papa lo decretó como patriarca en lugar de obispo.
Durante el siglo VII hubo un conflicto entre un grupo de personas y las autoridades cristianas originado gracias a las diferentes formas de practicar la religión entre las clases de personas. En Constantinopla se le daba mucha importancia y se le rendía culto a las imágenes representativas de Jesucristo, de la virgen María y de los santos, en pinturas o esculturas. Con esta forma de practicar la religión, surgieron los iconoclastas, estos eran un grupo que destruía las imágenes pensando que con esto purificarían su religión, ellos creían que idolatrar estas imágenes era como rendir culto a diversos ídolos que no eran exactamente el dios que le rendían culto. Gracias a esto se llevaron a cabo conflictos entre el estado y la iglesia, el emperador tuvo que enfrentar a ambos bandos.
Ya que era más fuerte el poder de la iglesia oriental, esta salió fortalecida de entre los dos bandos. Sin embargo, en 867 d. c. el emperador Constantino IX queso reconciliarse con el Papa para mantener el cristianismo y las buenas relaciones que tenían el estado y la iglesia cristiana. Pero gracias al patriarca Miguel Ceruliano llevó en 1054 d. c. al cisma de Oriente, en otras palabras, a la separación definitiva del cristianismo romano y el cristianismo bizantino, denominada iglesia ortodoxa, gracias a esto ayudó a reunir a el pueblo bizantino.
El imperio Bizantino tuvo un gran poder gracias a su cultura y su religión. Las personas al seguir con su estilo de vida típico del lugar, siguiendo su camino de la vida a través de un dios, pudieron sobresalir ante diversas guerras que tuvieron que soportar. En su religión, después de haber sufrido varios cambios en su forma de pensar, pudieron establecerse y unirse al final de todo, llevando así la formación de la iglesia ortodoxa. Las personas pudieron enseñar a todo su pueblo acerca de las artes y la literatura antigua, griega y romana, que guardaba mucho conocimiento y estableció un pueblo sólido y creyente en su propia religión, la ortodoxa.

Guerras


Sin las guerras que surgieron durante el Imperio Bizantino, no hubiera sido posible la caída de este imperio. Las guerras del Imperio Bizantino comenzaron con la batalla de Manzikert, la cual se ubica en el siglo XI en el año 1071 el 26 de agosto. En esta guerra hicieron acto de presencia los turcos Selyúcidas contra las tropas bizantinas. Las cuales fueron dirigidas por Basileus Romano IV Diógenes. Estos enfrentamientos armados y sangrientos dieron paso a la repoblación de Asia menor, logrando así que esta zona comenzara a tener un aumento demográfico y social. Empezando así una época de gran impacto en Constantinopla.
Esta historia de guerra se remonta años atrás en el siglo VII cuando gracias a la perdida de Siria y Egipto, el Imperio Bizantino se redujo en dos. Los Balcanes y Anatolia también llamada y ubicada como Asia menor. Esta última fue en donde se localizaba el reclutamiento del ejército militar bizantino. Comúnmente estas dos áreas se mantenían estables y en paz ya que contaban con una frontera oriental que habían establecido con el mundo Musulmán. Esta frontera se encontraba a cargo de los hombres libres reclutados en esta región. Pero el lugar se vio afectado con una crisis que lo atacó, causando un enfrentamiento entre los militares y los funcionarios civiles. Este enfrentamiento causó la reducción de vidas y el desmantelamiento de la defensa fronteriza. Tiempo después llega al poder Romano IV Diógenes, personaje que impacto gracias a que incrementó la organización militar de Armenia, haciéndose de un ejército de más de 70,000 hombres, para lograr así recuperar el territorio perdido.
La batalla de Manzikert comenzó un 26 de agosto de 1701. Los Selyúcidas vencieron a los Bizantinos. Esta derrota abrió las puertas a los turcos y a poblaciones de Asia menor y así fue como comenzó la decadencia de este imperio. Romano como el emperador y líder de esta batalla partió con su ejército del cual solo la mitad eran bizantinos y la otra mitad eran mercenarios turcos. En este ejército había muchos bizantinos con falta de experiencia y con poca lealtad hacia su imperio pero esto no detuvo que lucharan contra los Selyúcidas ya que habían violado el tratado de paz firmado varios años atrás. En cuanto empezaron los desacuerdos, Alp Arslan dejó todos sus planes y fue a la batalla. Su ejército estaba compuesto por hombres muy ágiles pero no estaban preparados para la caballería pesada del ejercito contrario. Ya una vez empezada la batalla los ejércitos comenzaron a atacarse aprovechando cuando estaban desprevenidos para debilitar al enemigo. Una vez visto que el ejército Bizantino se estaba debilitando su líder decidió retirarse. La falta de organización de los bizantinos con la gran insistencia de Alp Arsal fue posible derrotar al imperio Bizantino y secuestrar al emperador. Ningún ejército había podido derrotar a este imperio de la manera en la que Alp Arsal lo hizo. Esta derrota dejó consecuencias que después de un tiempo no tuvieron remedio en este imperio. Según McBride, A. (2013) dice que esta guerra abrió las puertas a los turcos otomanos para apoderarse de Constantinopla y así venciendo totalmente al ejercito bizantino dejándolos en las ruina.
No había señales de consecuencia graves al terminar la batalla. El emperador consiguió ser liberado al darle unas plazas al Sultán Alp Arslan. También el Romano IV fue depuesto y la familia Ducas lo torturaron y abandonaron, dejándolos libres del tratado. Otra de las consecuencias según Spielvogel, J. (2005, p. 45) "Fue la caída del imperio Bizantino y el bloqueo de los turcos lo que impidió que los navegantes pasarán por ahí llevándolos a la búsqueda de nuevas rutas de comercio." Como Spielvogel menciona en su libro de Historia Universal, este bloqueo motivo a países como Portugal a salir a explorar el mundo para conseguir nuevas rutas de comercio con otros continentes como Asia y África. La caída de este imperio fue en 1453 y gracias a esta caída del imperio se pudieron encontrar nuevas rutas y el continente de América.
Como se mencionó anteriormente, gracias a las guerras en las que participo este imperio se fue debilitando poco a poco hasta llegar a su caída total. Otras de las guerras que fueron importantes durante esta época fueron las cruzadas. Estas fueron guerras en las que el imperio Bizantino bajo el mando de Constantino se alió a la iglesia católica para vencer a los turcos. A diferencia de la guerra de Manzikert el imperio Bizantino ya estaba en manos de otro emperador y sin ayuda de nadie tomó el riesgo de luchar contra los turcos que al final se apoderaron de Constantinopla convirtiéndola en lo que ahora es conocido como Estambul. Ya que los turcos tenían en sus manos el poder de Constantinopla bloquearon la pasada entre los continentes de Europa y Asia impidiendo el paso a los comerciantes y dejando a los países en búsqueda de más rutas de comercio. Estas búsquedas ayudaron al descubrimiento de muchos avances como fue el descubrimiento de América y la conquista de nuevos territorios.

Emperadores


La forma de gobierno monárquico empleado en el Imperio Bizantino, logró una estructura muy organizada, se cree que esta organización logro el resplandor de este imperio. Como todos sabrán el Imperio Bizantino es también conocido como el Imperio Romano de Oriente, pero ¿Qué había antes de esto? bueno, el Imperio Romano estaba constituido por el Imperio Romano de Occidente y el de Oriente, pero al momento en que el de Occidente cae a manos de los bárbaros, se acaba la Edad Antigua y da comienzo a la Edad Media en donde surge el Imperio Bizantino. La forma de gobierno siempre ha sido la misma en el Imperio Romano, es decir una monarquía que se podría decir era absoluta.
Uno de los monarcas que marco historia en el Imperio Bizantino fue Constantino I que fue el fundador de Nueva Roma también fue llamado Augusto de Occidente y Constantino el Grande. Fue también el legislador de la religión cristiana en Roma. Heraclio fue emperador del Imperio Bizantino desde el 5 de Octubre de 610 D.C hasta su lamentable muerte el 11 de febrero de 641 D.C. del idioma griego como la lengua oficial del Imperio Romano de Oriente, abandonaron el latín que era antes su idioma principal. Su llegada al poder comenzó en el año 608 D.C, cuando su padre Heraclio el Viejo, ex jefe de lo que hoy es África, lideró con éxito una revuelta contra el emperador Focas, que ya le había quitado el trono a otro emperador, pero fue destronado por la mano dura de Heraclio. El reinado de Heraclio estuvo marcado por diversas campañas militares. En el año en el cual Heraclio subió al trono de este Imperio se vio amenazado por las fronteras que había. Heraclio se enfrentó primero a los Sasánidas, con quienes el Imperio Bizantino se encontraba en guerra desde el año 602 D.C.
"El proceso de feudalización revivió, alcanzando su clímax a partir del siglo xiv. Los terratenientes laicos y eclesiásticos extendieron sus haciendas, incrementaron el número de sus parecos, exigieron cada vez más extensos privilegios y les concedió exención completa de impuestos" (Lacy. 2011. P. 142). El basileus que también se podría decir que era el jefe supremo, él era el que dirigía y administraba al ejército. El individuo que era seleccionado como el emperador podía decidir darles a sus sucesores el título de césar. En lo que hoy se conoce como el Imperio Bizantino llegó a haber hasta cinco césares al mismo tiempo en el reinado de Romano Lecapeno. Las progenies o sucesores de cada emperador no necesariamente eran los que seguían en el orden a ser emperadores. En esta época sucedió mucho que los reyes o emperadores les cedieron el poder a sus parientes, como tíos o sobrinos, un ejemplo clave de esto sería Justiniano le dio el poder a su tío Justino I y este le cedió el poder a su sobrino Justino II.
A Través de lo que venía siendo el matrimonio muchas otras personas o individuos llegaron al poder, podría ser empezando a entablar relaciones con gente de la realeza como Nicéforo II o Romano IV Diógenes que hicieron esto para llegar al poder. En la mayoría de los casos el emperador, rey, o como le quieran llamar escogía a su sucesor, o en algunos casos el ejército en si era el que escogía a el siguiente emperador, fue como un gran número de emperadores fueron electos como Heraclio o Alejo I Comneno, o gracias a las intrigas cortesanas, estas vendrían siendo problemas políticos entre los de la alta sociedad que compran o se ponen de acuerdo cuando hay que elegir a el monarca. Evitando que las personas o ex emperadores que habían sido destituidos de su puesto llegaran de nuevo al poder, en muchos de los casos eran cegados, castrados y a veces en los casos más extremistas eran aislados en los monasterios de la región. Justiniano II es uno de los casos más comunes de estas atrocidades, al que también se le hacía llamar Rhino Metros, el Nariz Cortada, a este un famoso personaje llamado Leoncio el usurpador le corto la nariz, mandándolo posteriormente al destierro aunque un lapso muy corto después, recupero el trono. Estas acciones siguieron y siguieron durante la época del Imperio Romano y más cuando se presentó la inestabilidad política. El emperador y la iglesia estaban muy bien relacionados, esto fue un factor estabilizador en estos tiempos, y especialmente con el Patriarca de Constantinopla.
El gobierno del Imperio Bizantino tenía un carácter cesaropapista, esto se refiere a que a que el estado y la religión se hacen uno. Uno de los títulos del emperador era Isapostolos que venían siendo igual a los Apóstoles. Lo que vendría siendo la iglesia (El Patriarca) y el emperador a decir verdad se llevaban muy bien, había independencia y democracia en lo que hacían y decían: como el Patriarca era escogido por el emperador, este tenía la libertad de sancionar o no al patriarca o la iglesia en el momento en el que él quisiera. Hubo un momento en el que entre la iglesia y el monarca hubo tensión. "Generalmente se considera como el fin de la Edad Media la caída del imperio Romano de Oriente" (Brom. 1973. P. 119)
Gracias a la forma de gobernar que hubo en el Imperio Bizantino y su mano dura y firme, fue como todas las personas de esta época (Que pertenecían a este imperio) pudieron llegar a subsistir por tanto tiempo. El hecho de que los reyes se llevaran tan bien con los Patriarcas, tuvo mucho que ver también con que no hubiera conflictos religiosos, es decir que los de la iglesia no estuvieran inconformes con las decisiones de los reyes.

Sociedad en la Edad Media


En la edad media el imperio gobernado por Constantino I tuvo un gran impacto positivo. Para comenzar en el periodo conocido como la Edad Media había varias y diferentes clases sociales en la cuales cada una de ellas tenía un poder diferente sobre varios aspectos como el administrativo, el militar y el económico en los cuales por lógica el que este en la punta o la parte más alta de la pirámide de la sociedad es el que tiene mayor autoridad, mientras que el más pobre no podía hacer nada y era el que trabajaba más la tierra pero también era el que vivía en las condiciones más miserables de todas. Los religiosos o sacerdotes que aunque no estuvieran en la posición más alta aún tenían una respetable y ellos lograban que la religión se metiera con la política y así tener una influencia en ella a su favor y además de tener el poder de convencer al pueblo de que el cristianismo es la solución de todo y que si se entregaban su vida sería más fácil y además todos sus problemas quedarían solucionados. Constantino l logro hacer varias de estas cosas. Kosminsky (1981) dice que "El 29 de Mayo de 1453, Constantinopla fue tomada por asalto. El último emperador bizantino, Constantino Paleólogo, pereció en el combate." Lo cual significa que fue un líder respetado y sabio además de que pudo unificar a su pueblo debido a que promovió una sola religión en la cual se inclinaron todos.
La sociedad estaba dividida en estamentos o estados. La nobleza y el clero eran estamentos privilegiados. El resto de la población los cuales eran burgueses, artesanos, trabajadores y campesinos integraban el estamento de los no privilegiados, la burguesía y los grupos populares, que era un grupo numeroso y el único que pagaba impuesto. El siglo XIV experimentó varios cambios como la nobleza perdió parte de su influencia política pero siguió disfrutando de sus privilegios económicos y sociales. El clero se vio presionado por los monarcas, que le hicieron pagar algunos impuestos, para que hicieran una sociedad más religiosa. También la burguesía continúo con su ascenso social. La alta burguesía se enriqueció y la baja burguesía fue empeorada por los artesanos. La mayoría de los campesinos vivía en la pobreza. Aumento el número de propietarios libres y arrendatarios. El este de Europa se mantenía la servidumbre del campesinado. Uno de los grandes cambios que afectó a esta sociedad fue la elección de una sola religión ya que al tener una sola religión se podía convencer a la gente de convertirse más fácilmente.
En el siglo XII la economía en el país vasco evoluciono, la base seguía siendo la agricultura pero otras actividades fueron adquiriendo más importancia como: la pesca marítima, la construcción naval, el comercio o las industrias del hierro y de manera más holgada la de la sal. Empezaron a surgir las relaciones feudales. El señor feudal era amo absoluto, es decir su poder de decisión era ilimitado. Los campesinos o siervos, gozaban de una economía propia basada en el trabajo personal en donde el señor feudal les prestaba la tierra y el tiempo de trabajo En cuanto a la agricultura a finales del siglo XIII hubo una expansión agraria la cual había llevado los cultivos hasta zonas de dudosa productividad. Al comenzar el siguiente siglo se fueron abandonando dichas tierras y los pueblos de alrededor. En la actividad de la pesca eran pescadas varias especies. Las más valoradas y con las que más se comerciaba eran el besugo, la sardina, la merluza y la lubina.
Hubo una nueva fe, fundada en Palestina, llamada Cristianismo y que sus orígenes fueron como una secta judía que se basaba en las enseñanzas de Jesús, según los cuatro evangelistas. Se construye y estructura una nueva idea de Dios. Basado en la resurrección de Cristo las enseñanzas de San Pablo se presentan como una nueva fe. La base del Cristianismo son religiones del libro (nuevo testamento). En el nuevo testamento además de la gran importancia que tienen los evangelios, se encuentran las cartas de San Pablo a los Romanos aquí es donde se estructura el cristianismo. El nuevo testamento se fusiona con el antiguo testamento y eso constituye La Biblia, uno de los grandes éxitos de La Biblia, es que estaba escrita en latín, lengua materna de los romanos. Por la idea de la resurrección, el Cristianismo atrajo muchos más seguidores. La cual era que San Pablo defendía la idea que el cristianismo aceptaba a cualquier persona, no sólo a los judíos. La estructuración que se dio permitió que la Iglesia se viera como una sola unidad. El hombre de la Edad Media se ve a sí mismo como cristiano antes que otra cosa.
Para finalizar, podemos decir que la Edad Media fue una gran época de cambio en la sociedad ya que por primera vez en mucho tiempo todos creían en una sola divinidad que facilitaba la conversión de varias personas a esa misma religión y después de eso la clase económica fue la que separó a la sociedad en varias partes e hizo que esta se separara y se empezara la desigualdad. Esta desigualdad hizo la diferencia en el mundo, porque después de esto el racismo surgió con un impacto más fuerte en la sociedad.

Ubicación Geográfica


Bizancio tuvo tal influencia con este imperio cristiano que se encontraba en Constantinopla que así fue como se creó el término de Imperio Bizantino. La República Romana en el año 27 a.C. se convirtió en un fuerte imperio, que en torno al Mediterráneo siguió propagando sus territorios. El emperador Constantino en el año 330 desplazó la capital del imperio desde Roma a Bizancio, una antigua colonia griega a la que puso el nombre de Constantinopla. La existencia de dos partes diferentes se hizo evidente en el imperio: la occidental y la oriental. La parte occidental del imperio fue poco a poco cayendo en manos de los invasores bárbaros, mientras el Imperio de Oriente aguantó y Constantinopla aceptó el mando de un único imperio, el bizantino, que sobrevivió hasta 1453.
Constantino que había sido educado en las regiones orientales del imperio, se dio cuenta de la necesidad que había de crear una capital con una mejor defensa. La parte más cercana a las rutas del comercio era en la parte oriental del Mediterráneo en donde estaba situada la nueva capital del Imperio romano de Oriente. Es un lugar estratégico en donde se unen el mar Mediterráneo y el mar Negro, entre Europa y Asia. "El Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino quedó como único depositario de la cultura clásica." (Ballús, 2003, p.24) El imperio bizantino se comprendía de territorios donde la cultura urbana era muy antigua y estaba muy desarrollada como por ejemplo: Grecia, Siria, Asia Menor, Egipto y Palestina.
A lo largo de su interminable historia el Imperio Bizantino sufrió de varias pérdidas de territorio, pero no importo porque continuó siendo una importante potencia militar y económica en Oriente Próximo, Mediterráneo oriental y Europa durante la mayor parte de la Edad Media. Tras una última recuperación en el siglo XII de su pasado poder durante la época de la dinastía Comnena, "Es a partir de la época de los Comneno que un profundo cambio se realiza en el espíritu bizantino: la evolución interna de la sociedad bizantina terminaba por crear relaciones sociales análogas a las del Occidente" (Martínez, 2011. p.143) El imperio comenzó una extensa debilitación que terminó con la toma de Constantinopla y la conquista de los demás territorios bajo el sometimiento bizantino en el siglo XV, por los turcos.
Su conversión a una entidad cultural diferente de Occidente y la prolongación de la parte oriental del Imperio romano puede verse como una evolución que se inició cuando el Emperador Constantino I el Grande trasladó la antigua capital de Bizancio, continuó con la fragmentación definitiva del Imperio romano en dos partes tras la muerte de Teodosio I en el año 395, y la consecutiva desaparición, del Imperio romano de Occidente en 476; bajo el mando del emperador Heraclio I, logró su consumación durante el siglo VII, con cuyas reformas, el fue adquiriendo un carácter totalmente diferente al del antiguo Imperio romano.
Constantino gobernó en el año 364 sobre un Imperio romano unido, pero Valentiniano I que fue un importante emperador distribuyó el imperio en dos partes una fue el este y la otra oeste. Las dos regiones se separaron cuando el bárbaro Odoacro destituyo al último emperador romano de Occidente, en 476 Roma había caído. Pero los menos débiles a los ataques externos del Imperio Romano fue la mitad oriental. Por su ubicación geográfica era muy complicada de conquistar ya que estaba rodeada completamente de agua por tres partes y por la cuarta parte los bizantinos construyeron tres murallas que la protegían por lo tanto era muy complicado evadir las defensas de la capital, Constantinopla.
Heraclio existió en el Imperio romano de Oriente y después de él se creó el Imperio Bizantino, que permaneció hasta 1453. Heraclio dejó el viejo nombre imperial de "Augusto" y poco tiempo después lo llamaron basileus, nombre que los gobernantes bizantinos llevarían hasta el final del Imperio. Alcanzó su máxima expansión territorial en el siglo XI. El Imperio Bizantino estuvo reprimido a fuertes presiones de otros pueblos, se fue reduciendo poco a poco su extensión hasta que fue conquistado finalmente en 1453 por los turcos. En manos de los turcos la caída de Constantinopla, concluía un gran período de mil años de supervivencia de un imperio cristiano que llegó a esparcirse por Asia, África y Europa. Desde ese momento la ciudad ahora se llamaría Estambul. Para Europa la caída de Constantinopla marco el fin de la Edad Media y el principio de la Edad Moderna.
El Imperio bizantino tenía una población muy variada y sus ciudades se fueron volviendo internacionales entre los principales grupos lingüísticos que habían estaban el latín, el árabe, el copto, el griego, el eslavo, por mencionar algunos. El Imperio de Oriente al igual que Roma, contaba con una red de centros urbanos, conformada por alrededor de unas novecientas ciudades. La gran relación que había entre el Imperio de Oriente y la Iglesia contribuyó a definirlo como una comunidad de fe, de una forma en la que Roma nunca había logrado. Este imperio fue cambiando a un grupo de pueblos, todos unidos por la cultura y la historia, oprimidos al centro de acuerdo a grados diferentes de control político.

Auge de Bizancio


El auge de Constantinopla no se pudo llevar a cabo sin el gran ejército con el que contaban. Disciplina, valor y organización, fueron estas las capacidades y habilidades por parte del ejército lo que logró que los llevaran durante gran parte de la historia del Imperio a ser la fuerza militar más poderosa y desarrollada de Europa esto mismo los llevó a ser una versión renovada del ejército romano, este Imperio fue heredero del ejército romano empezando principalmente por desarrollar la caballería pesada, de origen sármata, lugar donde la tecnología militar influenció la tecnología de sus aliados tanto como la de sus enemigos. 
Justiniano, emperador de gran importancia del Imperio Romano, tenía una idea en la cabeza que nadie le podía quitar por reconstruir este imperio. Con el fin de esta reconstrucción, el Imperio Romano logró grandes avances y conquistó algunos territorios como la parte norte de África y una parte de Italia. Justiniano, en realidad concentraba su poder en diferentes maneras, le daba importancia a la concentración del poder militar y otra parte del poder era concentrado en representación como administrador de sus territorios y jefe religioso. Cabe destacar que cuando Justiniano se encontraba en el poder hubo el máximo poder militar. "Las obras generales sobre el imperio bizantino que hemos revisado, tienden a mencionar a Justiniano como el gran emperador que dio forma al Imperio Bizantino y le reconocen un sitial privilegiado dentro de la historia, fue conocido como El Grande" (Cheix, Saavedra. 2009. p. 13) Justiniano fue una gran figura para el desarrollo del Imperio Bizantino, y no solo él, sino también la armada bizantina.
 La armada bizantina, con sus hábiles y estratégicas embarcaciones tuvo una actuación de suma importancia en el desarrollo y en el progreso del Imperio, y gracias al uso de sus armas ocultas como el fuego griego, el cual era un arma de fuego y potente frecuentemente usada por el Imperio Bizantino, se encendía al contacto con el agua e incluso ardía por  debajo de ella. También gracias al gran nivel naval de Bizancio, hizo que tuvieran un dominio total sobre el Mediterráneo oriental. Al principio existían dos diferentes tipos de tropas: unos eran los limitanei, ellos eran los que se establecían en la frontera para defenderla o protegerla y los comitatenses quienes hacían frente a las invasiones o campañas militares a gran escala que pudieran producirse en cualquier lugar del imperio, por lo que estaban compuestas de soldados de mejor preparación militar y mejor equipamiento de los limitanei. Después del siglo VII el Imperio fue organizado en distintas zonas estratégicas, distritos militares y en divisiones administrativas. Durante la existencia de los strategos el Imperio bizantino mejoró más de la mitad la capacidad de defensa de Bizancio frente a sus numerosos enemigos exteriores.
En la defensa del Imperio se jugó un importante papel la hábil técnica e inteligencia de sus astutos emperadores, un papel que no cualquiera pudo haber jugado. Gracias a los pagos de tributos los enemigos estuvieron alejados de este Imperio, ya que no contaba con suficiente presupuesto para pagar los servicios necesarios, y su gran servicio de espías los sacó de algunos apuros y situaciones en las que pensaban y parecía que ya no iban a salir. Sin embargo no todo fue beneficio, también tenían debilidades, una de ellas fue la necesidad de recurrir a tropas mercenarias, no tenían la suficiente confianza en ellos. Entre los mercenarios más conocidos está la famosa guardia varega, fue un equipo especial de los años 1300 d.c, los miembros de esta unidad élite servían como barrera contra cualquier tipo de fuego hacia los emperadores bizantinos. La peor crisis causada por los mercenarios en el Imperio fue que provocaron un cambio drástico en los almogávares, estas fueron tropas de gran tamaño y fuerza de la Corona de Aragón y estas tropas estaban formadas por infantería ligera.
El auge de la época bizantina se causó gracias al arte de la gran estrategia con la que contaban, e incluso unos emperadores escribieron la importancia del arte militar. En estos escritos se daban a conocer los secretos y liderazgos de los comandantes en esa época. Carl von Clausewitz, quien era el padre de las estrategias militares modernas definía estos como el empleo de las batallas para conseguir el fin de la guerra que se refería a que la estrategia más que la violencia puede conseguir el alto a las guerras. De esta forma, se daba mayor importancia a los objetivos políticos sobre los objetivos militares, apoyando en parte a los asuntos militares.

Todo dice e indica que el Imperio Bizantino tuvo un gran auge en la Edad Media  y fue el ejército más poderoso gracias a las estrategias por parte del Imperio y de los emperadores. Se puede decir que con el tiempo este Imperio se fue desarrollando notoriamente, al principio este ejército era como el ejército romano, después de que surgieron algunos cambios se fue transformando a un estilo griego y al final llegó a convertirse en un estilo de la Europa medieval. "Colón convenció a la reina española Isabel de que financiara una expedición de exploración. En octubre de 1492 llegó a América y exploró las costas de Cuba y la isla de la Española" (Jackson, J. 2011. p. 41) Con este acontecimiento termina la Edad Media y alrededor de eso años se da la caída del Imperio Bizantino, fue su desaparición total. 

La caída del Imperio Romano de Oriente


Constantino I fue el monarca  del Imperio Bizantino y durante su gobierno tuvo mucho éxito. Constantinopla fue una ciudad ubicada en lo que hoy en día es Estambul, Turquía específicamente en donde Europa toca con Asia. Su emperador y creador fue Constantino I también llamado Constantino el Grande. Constantinopla fue la capital para el Imperio Romano, el Imperio Romano de Oriente y el de Occidente también del Imperio Bizantino se mantuvo hasta 1453 y luego fue capital del Imperio Otomano.
Constantino I fue el  hombre que reconstruyó la ciudad: "Constantinopla fue un Imperio dominado por Constantino I", la hizo renacer de sus ruinas. La construyó a imagen y semejanza de Roma y durante muchos siglos tuvo afecto hacia ella, fue tanto su parecido con Roma que se le podía llamar la Nueva Roma. Pocos acontecimientos de la Antigüedad Tardía fueron tan decisivos para el curso de la historia, como que Constantinopla sufrió en manos de los otomanos.
Al morir Constantino I la fragmentación del Imperio Romano era un hecho. Sin embargo, esto no se produciría hasta la muerte de uno de sus sucesores: Teodosio, quien en el año 395 dividió en dos el Imperio y le cedió el mando de la parte occidental, con sede en Milán, a su hijo Honorio; y la parte oriental, con sede en Constantinopla, a su otro hijo, Arcadio, dando comienzo al Imperio Bizantino que, a diferencia de la parte occidental cuya decadencia fue cada vez mayor, se mantuvo pujante hasta el año 1453. A Teodosio se debe el foro de su nombre en la antigua Constantinopla. Aparte que Constantinopla fue uno de los Imperios más grande de que aquellas épocas, fue uno de los más desarrollados social, educativa y culturalmente. 
Constantino creo la primera universidad llamada Universidad de Constantinopla en la cual se enseñaban demasiadas materias y lenguajes. Después de varios años llego al trono el emperador Justiniano el cual realizo muchos cambios y nuevas construcciones, como templos, iglesias y otros. Constantinopla fue una ciudad comercial que monopolizó durante siglos el comercio de la seda, el trigo, la madera, las especias y los esclavos fue también una ciudad industrial con artesanos que trabajaban la seda y los metales preciosos, mandandolos a todos los países mediterráneos. Los comerciantes extranjeros tuvieron un barrio propio situado al otro lado del Cuerno de Oro (Europa toca con Asia). En lo que respecta a su moneda de oro, el sólido, mantuvo la misma cotización durante siete siglos. 
En época del emperador Justiniano (527–565) se construyó el templo de Santa Sofía, donde sus arquitectos tuvieron que idear una cúpula para cubrir el amplio edificio de planta rectangular. Tan bien hecho fue el trabajo que la primera cúpula se derrumbó; la segunda es la que hoy se puede ver en el edificio. Justiniano también construyó la iglesia de los santos Sergio y Baco, entre los años 527 y 536 después de Cristo.
En el Siglo XV específicamente 1453, Constantinopla cayó a manos de los turcos otomanos, momento en el cual fue el final de la edad media en Europa. A partir de ahí, surgió un nuevo conflicto, el de la iglesia católica con la iglesia ortodoxa, algo que no le gustaba a nadie, no querían coexistir porque ambas eran intolerantes con las demás religiones.
Su caída se dio gracias a los Turcos Otomanos: "Su caída se dio gracias a que los turcos otomanos invadieron este territorio". Al caer Constantinopla se dieron muchos cambios importantes para todos los países. Cuando el gran imperio cayó se tuvo que dividir. Por lo cual se creó el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente o también llamado Imperio Bizantino. También se desataron muchas guerras. Y ya que los turcos otomanos bloquearon el territorio de la ciudad de Constantinopla los imperios tenían que rodear el territorio y fue por eso que se crearon muchas rutas nuevas y, apartes descubrimientos de nuevas culturas.
Los Bizantinos y los otomanos lucharon durante años, por el poder no sólo de Constantinopla, sino de todo el Imperio Bizantino. Desde el sitio de Constantinopla, en el que los otomanos quitaron el poder de la ciudad a los Bizantinos, Constantinopla fue la capital del Imperio Otomano.
Después de que los Turcos Otomanos bloquearon el Cuerno de Oro lo hicieron con  la intención de afectar a todos los otros imperio de Europa. Por lo tanto todos los imperios empezaron a buscar nuevas rutas. Después de eso los imperios descubrieron nuevas tierras. Por ejemplo España mandó a Cristóbal Colón a buscar nuevas tierras y lo mandaron a rodear África y él se fue hacia al otro lado. Después de algún tiempo Cristóbal Colón llegó a un nuevo territorio el cual llamó San Salvador y gracias a los españoles empezaron a extraer bienes de aquel continente y fue por lo cual Portugal llegó a Brasil, Inglaterra a Estados Unidos y Francia a Canadá.


Conclusión


El Imperio Bizantino demostró ser uno de los eventos históricos que marcaron la historia de la humanidad en muchos aspectos, ya que sin este hecho histórico probablemente muchos de los descubrimientos y exploraciones obviamente, nunca hubieran ocurrido. Así que se descubrió que se le deben muchos atributos a la creación de este gran imperio. Al principio se pensaba que este imperio no era uno de los más importantes de la Edad Media, ni mucho menos uno de los más poderosos, pero resultó todo lo contrario. También se puede decir que no había información concreta sobre este imperio, pero al adentrarnos un poco más en lo que era la Edad Media se obtuvieron muchos resultados positivos sobre las características y aspectos de este imperio. Finalmente se puede concluir en que la estructura de nuestra sociedad jamás hubiera sido moldeada sin este hito histórico.

Referencias



Ballús, P. (2003). Historia Universal- Arte. En Gran Enciclopedia TIME LIFE (7, 256) España: Thema Equipo Editorial.

Brom, J. (1973) Esbozo de Historia Universal. México: GRIJALBO.

Cheix, J. (2009) Justiniano: Su autoridad de hecho y derecho frente a la corte. Chile: Comisión Editorial de Estudios Medievales. 

Kosminsky, A. (1981) La Caída del Imperio Bizantino. México: Editorial Cartago México.

Lacy, R. (2011) El feudalismo en Bizancio. Corrientes interpretativas modernas. 

Lozano, J. (1982) Historia Universal. México: Editorial Continental.


Riveros, J. (2011) Bizancio en el siglo VII: entre historia y profecía. 

Spielvogel Jackson J., (2011). Historia Universal. México págs. (37-45): Editorial McGraw-Hill


2014 Paya Frank